tardor

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divendres, 9 de març de 2012

APRENDIENDO A AMAR


¿Tu, sabes amar?
Yo, justo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, incluso cuando me decepcionan, o me hacen daño, cuando se apartan del ideal que yo tengo de ellas, cuando me hieren con palabras, o con acciones impensables.
Es difícil aceptar las personas tal como son, y no tal como yo querría que fuesen. Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con los ojos, con los oidos, con atención y amabilidad. Escucho con toda el alma.
Escuchar lo que me dice el corazón, lo que me dicen los brazos caidos, los ojos tristes o alegres, las manos inquietas. Escuchar las palabras que se esconden con letra pequeña entre las cosas superficiales.
Descubrir el ansia disfrazada, la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta.Penetrar en la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada. Descubrir y compartir el dolor de cada corazón.
Poco a poco estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, hace huir la tristeza y sana las heridas que la incomprensión y la insensibilidad marcaron en el corazón herido.
El amor perdona, olvida si puede, borra las marcas que el dolor ha dejado en el corazón herido.
Poco a poco, paso a paso estoy aprendiendo a perdonar, a amar, a descubrir el valor que hay dentro de cada vida, de todas las vidas. Valor enterrado por la falta de comprensión, de afecto, de aceptación y por las experiencias duras de la vida.
Estoy aprendiendo a ver el alma de cada persona y las posibilidades que Dios le ha dado. Y descubro que es muy difícil amar incondicionalmente. Y poco a poco con trabas y cometiendo errores aprendo a amar tal como Dios nos ama.