tardor

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dissabte, 16 de maig de 2015

LA PIEL DE COCODRILO



una antigua leyenda de Namibia cuenta que, hace muchos años, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuese oro. Solía pasar todo el día bajo el agua y sólo durante la noche salía a la orilla. En ese momento, cuando la luz de la luna se reflejaba en su brillante piel, todos los animales de la sabana que iban hasta allí a beber se quedaban como ipnotizados mirando la belleza del reptil.
Pavoneándose de orgullo, el cocodrilo empezó a salir cada vez más a menudo durante el día y, aunque iba completamente cubierto de lodo, el sol empezó a castigarle la piel. Poco a poco, su cuerpo quedó cubierto por la coraza de escamas pardas característica de esos reptiles. Tras esta transformación, los otros animales dejaron de ir a beber durante las horas del día y ya no prestaron atención al cocodrilo.
El feroz animal, antes ufano de su piel, jamás pudo sobreponerse de semejante humillación y, consumido por la vergüenza, desde entonces, siempre que se le acerca alguien, se sumerge rápidamente en el agua dejando tan sólo sus orificios nasales y sus ojos visibles en la superficie. Y es que no hay que ser tan arrogante por algo tan fugaz como la belleza.