diumenge, 12 de desembre del 2021

HOMBRES RENO EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

 


Los tsaatan, la tribu nómada de los hombres-reno que está a punto de desaparecer


Un grupo de cazadores-recolectores nómadas mantiene una relación única con los renos, mientras la perspectiva gubernamental considera que su cultura y estilo de vida significan una huella ecológica incosteable.

Los tsaatan son una tribu de poco menos de 250 habitantes y se consideran los últimos pastores de renos de Mongolia. Son uno de los pueblos nómadas que aún coexisten en la taiga, no practican la agricultura y por lo tanto, año con año se desplazan grandes distancias en busca de temperaturas más cálidas conforme llega el invierno y el musgo de los renos escasea.

Su hogar varía por todo el norte de Mongolia y su frontera con Rusia. Son conocidos como los hombres-reno, pues la cría de estos animales no sólo sirve de medio de transporte, también es el sustento material del que depende enteramente su forma de vida.

La relación de los tsaatan con los renos es única: cada familia ostenta una docena de ellos y se encarga de su cuidado y pastoreo. Incluso los más pequeños aprenden a montar y ordeñarlos de forma cotidiana y con su leche, se fabrican productos lácteos, mientras que sus lomos cargan con los objetos que la tribu conserva durante sus diversas migraciones estacionales. 

Aunque el mito de que esta tribu se alimenta de los renos es común, lo cierto es que se trata de la última opción en épocas de hambruna y cuando se llevan a cabo sacrificios de estos animales, ocurren a causa de su avanzada edad. 

En realidad, los tsaatan suelen cazar jabalíes, ciervos y algunos alces, de quienes consumen su carne (mientras administran una parte para el invierno) y utilizan sus pieles para fabricar prendas y recubrir sus tipis, tiendas cónicas similares a las de los nativos americanos donde se refugian para dormir. Su dieta se completa con la recolección de bayas silvestres y algunas raíces. 

Sin embargo, a pesar de su carácter indómito y sus conocimientos milenarios sobre la taiga y los elementos que forman el ecosistema, su estilo de vida y cultura están al borde de la desaparición: las autoridades de Mongolia consideran que la huella ecológica que los tsaatan dejan a su paso es preocupante y por lo tanto, han establecido diversos programas con el objetivo de impactar en sus hábitos.

La principal preocupación del Ministerio de Medio Ambiente está en la tala: después de los renos, los tsaatan se valen de los árboles como un elemento fundamental para subsistir. La madera es fundamental para levantar sus tipis, fabricar herramientas y sobre todo, prender fuego para sortear las temperaturas bajo cero del bosque boreal.

Algunas familias poseen sierras eléctricas que utilizan para talar rápidamente, un argumento suficiente para que las autoridades mantengan una estrecha vigilancia de sus prácticas. Tras distintos ofrecimientos gubernamentales y la construcción de casas de madera en Tsagaa Nuur, algunos miembros de la tribu se han sedentarizado; sin embargo, el resto considera que su hogar está en el bosque.

El sustento espiritual reflejo de su vida material se basa en el chamanismo. Los tsaatan consideran que el bosque es un organismo vivo y por lo tanto, mantienen un vínculo estrecho con los espíritus que les proveen de lo necesario para subsistir.

Cada cacería está acompañada de rituales dedicados a la naturaleza y por lo tanto, algunas asociaciones como Survival consideran que la tribu juega un papel radicalmente opuesto al de la perspectiva gubernamental. Para algunos, se trata de guardianes y protectores de la taiga.

Los tsaatan, la tribu nómada de los hombres-reno que está a punto de desaparecer - National Geographic en Español (ngenespanol.com)



diumenge, 5 de desembre del 2021

DELITO CONTRA EL PLANETA

 


Nace un delito contra el planeta: el ecocidio

Un grupo internacional de expertos presenta la definición de este nuevo crimen para tratar de incorporarlo a la Corte Penal Internacional. Se trata de un “acto ilícito o arbitrario” que causa “daños graves y duraderos al medio ambiente”


Ecocidio, un nuevo delito contra el conjunto de la humanidad, pero sobre todo contra el planeta, ya tiene una definición jurídica, a la que ha llegado un panel internacional de 12 juristas, impulsado desde la sociedad civil. “A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por ecocidio cualquier acto ilícito o arbitrario perpetrado a sabiendas de que existen grandes probabilidades de que cause daños graves que sean extensos o duraderos al medio ambiente”, reza la definición, presentada este martes, según una traducción aportada por el panel. La idea es que este delito se incorpore, como un quinto crimen, al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).
La definición de ecocidio ha sido impulsada por la campaña Stop Ecocidio, también presente en España, y pretende tener efectos concretos sobre la legislación internacional, pero también sobre la de los propios países. El panel internacional de expertos comenzó a trabajar en enero. Tras la presentación de la definición, ahora será discutida públicamente para alcanzar un texto definitivo, que se presentará a los Estados firmantes del Estatuto de Roma. Jojo Mehta, presidenta de la Fundación Stop Ecocide, explicó en una rueda de prensa transmitida por videoconferencia que el panel había actuado “con un sentimiento de urgencia” y que ya contaban con el apoyo de varios países, “entre ellos Francia, Bélgica y España”, además del papa Francisco.
El estatuto de la Corte Penal Internacional, ratificado hasta el momento por 123 países, contempla hasta ahora cuatro delitos: genocidio (una palabra acuñada por el jurista polaco Rafael Lemkin después de la Segunda Guerra Mundial), crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y el crimen de agresión (el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado). Este último delito fue definido en 2010 y se introdujo en el Estatuto de Roma en 2018, aunque solo es válido para los cerca de 40 países que, como España, lo han reconocido.
 El delito de ecocidio podría seguir un camino similar. Los promotores de la campaña, así como los expertos que han elaborado la definición, creen que existe una posibilidad real de que acabe formando parte del cuerpo jurídico internacional, conforme los efectos del cambio climático sean cada vez más evidentes y devastadores.
Cada una de las palabras de la definición está medida con cuidado y ha sido debatida a fondo, como explicó el jurista y escritor Philippe Sands, copresidente del panel. El problema al que se enfrentaron los juristas fue que si escogían una definición demasiado amplia resultaría muy difícil que los países firmantes del Estatuto de Roma la apoyasen. Pero si adoptaban una definición demasiado acotada, existían más posibilidades de que fuese adoptada, pero resultara casi imposible, en cambio, que un desastre medioambiental sea considerado un ecocidio.
Por ese motivo se han introducido tantos condicionales ―”acto ilícito o arbitrario”, “perpetrado a sabiendas”, “daños graves”, “extensos”, “duraderos”―. En un documento difundido por la campaña Stop Ecocide se explica, por ejemplo, que “hay actividades que son legales, socialmente beneficiosas y operadas responsablemente para minimizar el impacto en el medio ambiente que, sin embargo, causan (o pueden causar) daños graves y generalizados o a largo plazo al medio ambiente”. En otras palabras, muchos ataques contra el medio ambiente son perfectamente legales, para considerarse ecocidio debe tratarse de un acto que sea “ilícito” o “arbitrario”.
Sands, autor de Calle Este-Oeste (Anagrama), un libro sobre el nacimiento de los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad en los años cuarenta del siglo pasado, explicó que la definición no pone ningún delito concreto anterior como ejemplo y que tampoco pretende buscar la retroactividad. La idea es que los países que acepten su inclusión en la CPI lo incorporen también a sus propias legislaciones. Sands aclaró que no podrán perseguirse ni países ni grandes compañías multinacionales, pero sí personas concretas dentro de organizaciones o Estados.
La palabra está inspirada por el concepto de genocidio, la voluntad de destruir a un grupo humano, y junta la raíz griega oikos, que significa casa (aunque pasó a utilizarse como hábitat), y la latina cidio, que significa matar. Diferentes activistas, así como el primer ministro sueco Olof Palme, asesinado en 1986, comenzaron a utilizar el concepto en los años setenta para condenar el uso que Estados Unidos hizo durante la Guerra de Vietnam del agente naranja, un herbicida que el ejército del país norteamericano lanzó sobre las selvas asiáticas. Pero fue la activista Polly Higgins, fallecida en 2019 a los 50 años, quien trabajó para que formase parte del cuerpo jurídico reconocido por Naciones Unidas. Copresidido por Sands y por la jurista senegalesa Dior Fall Sow, el panel de expertos está integrado también por la estadounidense Kate Mackintosh, el británico Richard J. Rogers, Tuiloma Neroni Slade (de Samoa y antiguo juez de la CPI), la bangladesí Syeda Rizwana Hasan, la francesa Valérie Cabanes o el jurista hispanochileno Rodrigo Lledó, director de la Fundación Internacional Baltasar Garzón.
El texto de la definición completo pretende también incorporar al preámbulo del Estatuto de Roma la siguiente frase: “Preocupados por la amenaza constante a la que el medio ambiente está sometido de resultas de la grave destrucción y degradación que ponen en serio peligro los sistemas naturales y humanos en todo el mundo…”. Posteriormente, aclara así los términos de la definición: “Se entenderá por ‘arbitrario’ el acto de imprudencia temeraria respecto de unos daños que serían manifiestamente excesivos en relación con la ventaja social o económica que se prevea”; “Se entenderá por ‘grave’ el daño que cause cambios muy adversos, perturbaciones o daños notorios para cualquier elemento del medio ambiente, incluidos los efectos serios para la vida humana o los recursos naturales, culturales o económicos”; “Se entenderá por ‘extenso’ el daño que vaya más allá de una zona geográfica limitada, rebase las fronteras estatales o afecte a la totalidad de un ecosistema o una especie o a un gran número de seres humanos”; “Se entenderá por ‘duradero’ el daño irreversible o que no se pueda reparar mediante la regeneración natural en un plazo razonable”; “Se entenderá por ‘medio ambiente’ la Tierra, su biosfera, criosfera, litosfera, hidrosfera y atmósfera, así como el espacio ultraterrestre”.
Preguntada sobre el tiempo que puede pasar antes de que el delito de ecocidio acabe incorporado a la legislación internacional, Jojo Mehta aseguró que serán necesarios los dos tercios de los firmantes del CPI, aunque no quiso pronunciarse sobre un plazo en concreto. Dior Fall Sow, jurista de Naciones Unidas y también integrante del panel, señaló por su parte: “Personalmente tengo la esperanza de que ocurra más rápidamente que con el crimen de agresión. Este tipo de delitos son cada vez más importantes”.
“En la justicia internacional hay algunos momentos en los que se producen grandes cambios”, explicó Philippe Sands, “por ejemplo, en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial. También en 1998, cuando se aprobó el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, fue inculpado Slobodan Milosevic y fue detenido en Londres el dictador chileno Augusto Pinochet. Me pregunto si estamos viviendo uno de esos momentos, la combinación de la pandemia, que nos demuestra que no podemos controlarlo todo, así como la sensación de que se acerca una gran catástrofe medioambiental. Vivimos un momento en el que se impone la sensación de que debemos hacer algo”.



diumenge, 28 de novembre del 2021

LA LEYENDA DEL AVE FÈNIX

 


El Fénix era un ave maravillosamente bella que vivía en el paraíso , junto con el primer hombre y la primera mujer, a los que seguía a todas partes. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, un ángel portador de una espada de fuego fue designado para cuidar las puertas del paraíso e impedir que la pareja pudiera volver al Edén.

Empujado por el amor y la lealtad, el ave Fénix intentó impedir que las puertas se cerraran definitivamente para sus amigos. Entonces, una chispa saltó de la espada del guardián y el hermoso plumaje del ave se encendió, terminando con su vida en una llamarada multicolor.
Quizá como un premio por haber sido la única bestia que se había negado a probar el fruto prohibido, o quizás porque era injusto que un acto de amor terminara en una muerte así, el caso es que todos los ángeles estuvieron de acuerdo en concederle al ave Fénix varios dones, como el de Sanar las heridas de otros seres vivos con sus lágrimas y el de la vida eterna…
Su inmortalidad se manifestaba en su eterna capacidad de volver a la vida resurgiendo de entre sus cenizas.
Según la leyenda, cuando le llegaba la hora de morir, el ave Fénix hacía un nido de especias y hierbas aromáticas y ponía en él un único huevo. Después de empollarlo durante algunos días, una noche, al caer el sol, el Fénix ardía espontáneamente, quemándose por completo y reduciéndose a cenizas.
Gracias al calor de las llamas, se terminaba de empollar el huevo y, al amanecer, el cascarón se rompía, resurgiendo de entre los restos aún humeantes el ave Fénix. No era otra ave, era el mismo Fénix, siempre único y eterno, aunque siempre más joven y fuerte que antes de morir. Siempre más sabio porque tenía, además, la virtud de recordar todo lo aprendido en su vida anterior.
El mito del ave Fénix existe en casi todas las culturas ancestrales transmitiendo la lección de: Volverlo a Intentar.
Es un animal de buen augurio, garantizando la vida y el eterno crecimiento de la raza. Representa los cinco dones más virtuosos:
justicia, fiabilidad, coraje, compasión y humildad.
Los que amamos los cuentos sabemos que, cuando una historia está tan presente a lo largo y a lo ancho de la geografía y de la historia , no puede significar más que una necesidad universal y compartida, una enseñanza o un aprendizaje que debe pasarse de generación en generación:
Aprender de los fracasos, volver a intentar lo que no se consiguió, enriquecido por la experiencia, y crecer en la adversidad.
Un mensaje de los ancestros que hoy definiríamos como un elogio a la resiliencia y que, para los estrategas de la guerra, se resume en aquella conocida frase que anuncia que perder en la más cruel de las batallas, pero no morir en ella, solo consigue hacernos más fuertes.
” Hay una etapa de la vida en la que tienes que Renacer… así que levántate y emprende el vuelo…”

DESCONOCIDO

diumenge, 21 de novembre del 2021

VERTEDERO DE LA MODA

 


EL VERTEDERO PARA LAS SOBRAS DE LA MODA EN EL DESIERTO DE CHILE AMENAZA LA BIODIVERSIDAD DE LA REGIÓN.


Una montaña de ropa desechada, incluidos suéteres navideños y botas de esquí, atraviesa una extraña vista en Atacama, el desierto más seco del mundo, en Chile, que sufre cada vez más la contaminación creada por la moda rápida. El impacto social del consumismo desenfrenado en la industria de la confección, como el trabajo infantil en las fábricas o los salarios irrisorios, es bien conocido, pero el efecto desastroso sobre el medio ambiente recibe menos publicidad.

Chile ha sido durante mucho tiempo un centro de ropa de segunda mano y sin vender, fabricada en China o Bangladesh y pasando por Europa, Asia o Estados Unidos antes de llegar a Chile, donde se revende en América Latina.

Unas 59.000 toneladas de ropa llegan cada año al puerto de Iquique en la zona franca de Alto Hospicio en el norte de Chile. Los comerciantes de ropa de la capital Santiago, 1.800 kilómetros (1.100 millas) al sur, compran algo, mientras que gran parte se pasa de contrabando a otros países latinoamericanos. Pero al menos 39.000 toneladas que no se pueden vender acaban en basureros en el desierto.

“Esta ropa llega de todas partes del mundo”, dijo a la AFP Alex Carreño, ex empleado de la zona de importación del puerto. “Lo que no se vende a Santiago ni se envía a otros países se queda en zona franca” ya que nadie paga las tarifas necesarias para quitárselo.

“El problema es que la ropa no es biodegradable y tiene productos químicos, por lo que no es aceptada en los rellenos sanitarios municipales”, dijo Franklin Zepeda, fundador de EcoFibra, una empresa que fabrica paneles aislantes con ropa desechada. “Quería dejar de ser el problema y empezar a ser la solución”, dijo a la AFP sobre la firma que creó en 2018.

Según un informe de la ONU de 2019, la producción mundial de ropa se duplicó entre 2000 y 2014, y la industria es “responsable del 20 por ciento del desperdicio total de agua a nivel mundial”. Para hacer un solo par de jeans se requieren 7.500 litros (2.000 galones) de agua. El mismo informe dijo que la fabricación de ropa y calzado aporta el ocho por ciento de los gases de efecto invernadero globales, y que “cada segundo, se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura”.

Ya sea que las pilas de ropa se dejen al aire libre o se entierren bajo tierra, contaminan el medio ambiente y liberan contaminantes al aire o a los canales de agua subterráneos. La ropa, ya sea sintética o tratada con productos químicos, puede tardar 200 años en biodegradarse y es tan tóxica como las llantas o los plásticos desechados.

No toda la ropa se desperdicia: algunas de las personas más pobres de esta región de 300.000 habitantes hurgan en los vertederos para encontrar cosas que necesitan o pueden vender en su vecindario local.

Las migrantes venezolanas Sofia y Jenny, que cruzaron a Chile solo unos días antes en un viaje de 350 kilómetros, buscan en una pila de ropa mientras sus bebés gatean sobre ella. Las mujeres buscan “cosas para el frío”, dado que las temperaturas nocturnas del desierto bajan a niveles inauditos en su tierra natal tropical.

Chile, el país más rico de América del Sur, es conocido por el consumismo voraz de sus habitantes. La publicidad de moda rápida “nos ha ayudado a convencernos de que la ropa nos hace más atractivos, que nos hace elegantes y hasta cura nuestra ansiedad”, dijo Mónica Zarini, quien fabrica pantallas de lámparas, cuadernos, contenedores y bolsas con ropa reciclada.

Sin embargo, las cosas están cambiando, según Rosario Hevia, quien abrió una tienda para reciclar ropa infantil antes de fundar en 2019 Ecocitex, una empresa que crea hilados a partir de piezas de textiles desechados y ropa en mal estado. El proceso no utiliza agua ni productos químicos. “Durante muchos años consumimos, y a nadie parecía importarle que se generaran más y más desechos textiles”, dijo, y agregó: “Pero ahora, la gente está empezando a cuestionarse a sí misma”.

EL VERTEDERO PARA LAS SOBRAS DE LA MODA EN EL DESIERTO DE CHILE AMENAZA LA BIODIVERSIDAD DE LA REGIÓN. – Voz Tierra

dissabte, 13 de novembre del 2021

" HORRORES FIANCIEROS" DEL AHORRO

 


Decálogo de 'horrores financieros' del ahorro

El ahorro resulta fundamental tanto para afrontar emergencias económicas, como para lograr objetivos a mediano o largo plazo, lo cual está estrechamente relacionado con el bienestar financiero.

Este artículo habla de como son las cosas en Méjico, però creo que este decálogo sirve para todo el mundo.

Existen una serie de errores comunes que las y los mexicanos solemos cometer alrededor del ahorro, y que mientras no los hagamos conscientes no podemos corregir. Esto es necesario para hacer del ahorro no sólo un hábito más, sino una parte determinante en nuestro bienestar financiero

De acuerdo con el estudio “El ahorro en México: productos, instrumentos y evolución'' de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el 32% de la población adulta no ahorra y, los que sí, lo hacen en su mayoría a través de instrumentos informales, como tandas o ahorro en casa

El ahorro resulta fundamental tanto para afrontar emergencias económicas, como para lograr objetivos a mediano o largo plazo, lo cual está estrechamente relacionado con el bienestar financiero. 

Te compartimos este Decálogo de ‘horrores financieros’ en el marco de dos fechas que no podemos perder de vista: el Día Mundial del Ahorro, que se conmemora este 31 de octubre, y la celebración de Día de Muertos. 

Toma nota, identifica cuál es tu error más terrorífico y ¡combátelo!

1. No ahorrar

El error más aterrador es ¡no ahorrar! Esto es una parte fundamental si quieres mantener unas finanzas sanas. Por lo que debes estipular claramente cuál es el porcentaje destinado a este rubro. Es alentador saber que, según una encuesta de Coru, tres de cada 10 mexicanos con ingresos mensuales inferiores a 10,000 pesos  tienen el potencial de ahorrar

2. Ahorrar lo que sobra

Si dejas el ahorro al final de la quincena difícilmente quedará algo qué aportar. El dinero destinado al ahorro debe estar contemplado dentro de nuestro presupuesto. Si crees que no te  alcanza, podrías empezar a analizar tus “gastos hormiga" y seguro te darás cuenta que una gran parte de esto lo puedes destinar a tu objetivo financiero del ahorro.

3. Ahorrar sin propósito

Cuando ahorramos con una meta fija, como un viaje, la educación de tus hijos, un auto o una casa, tenemos un foco muy claro que se vuelve una gran motivación que nos alienta día con día. Lo recomendable es ponerse metas reales, acordes a tu sueldo y estilo de vida, y establecidas a corto, mediano y largo plazo. 

4. No tener clara la cantidad que quieres ahorrar 

Está relacionado con el ahorro sin propósito. Al fijar tu meta de ahorro, el siguiente paso es definir cuánto es lo que necesitas destinar cada mes o cada quincena para que cumplas tu objetivo en el plazo que deseas. Lo ideal es que sea el 10% de tus ingresos, sin embargo, cada caso es distinto. Revisa que no desajustes otros aspectos de tu presupuesto, como los gastos fijos, como renta o colegiatura, o el pago de deudas.

5. Relacionar el ahorro con una carga

Las primeras veces cuesta trabajo. El ahorro es un hábito financiero que sólo con la práctica podemos lograr. Si estás empezando a ahorrar, puedes iniciar con el 5% de tus ingresos y poco a poco aumentar el porcentaje, ¡cualquier cantidad es un gran comienzo para formar este hábito! Recuerda: ahorrar es un placer pospuesto en el tiempo.

6. No pensar en tu futuro

No podemos ir por la vida sin pensar en nuestro futuro. Las decisiones que tomemos hoy serán decisivas y marcarán la diferencia entre tener o no tranquilidad el día de mañana. Ya sea a través de una Afore o de un Plan Personal para el Retiro, nada como ahorrar para garantizar un buen mañana. En México, el número de personas adultas con una cuenta individual de ahorro para el retiro es sólo de 31.3 millones (ENIF 2018).

7. No ahorrar para la educación de tus hijos

Existen productos como los seguros educativos que surgen como una necesidad financiera de las mamás y los papás que buscan garantizar que sus hijos asistan a la universidad. Actualmente, de acuerdo con datos de Coru, sólo el 27% de las personas están ahorrando para la educación superior de sus hijos. Dicen que la educación es la mejor herencia, así que si tienes hijos es hora de considerarlo.

8. Ahorrar sin tener un fondo de emergencia 

Un fondo de emergencia es una reserva de dinero que se guarda para atender situaciones imprevistas. A diferencia del ahorro tradicional no tiene una meta fija. Antes de iniciar con tu ahorro, de hecho, la recomendación es hacer el fondo de emergencia que corresponde a tener como reserva tres o hasta seis meses de tu sueldo.

Datos de Coru señalan que sólo una cuarta parte de la población tiene fondos suficientes para cubrir los gastos durante tres meses en caso de enfermedad, pérdida del empleo, recesión económica u otra emergencia. 

9. Caer en la tentación y gastar dinero antes de llegar a la meta

Cuando tienes una meta clara de ahorro, es más fácil tener foco y resistir a las tentaciones cotidianas. Cifras de Coru advierten que sólo el 34% de las personas gasta menos de lo que gana. Recuerda administrarse adecuadamente para cumplir el compromiso que tienes. 

10. Ahorrar de manera informal

De las y los mexicanos que ahorran, el 47.9% lo hace de manera informal: tandas, debajo del colchón, alcancía, etc., sin embargo, de esta forma ¡los ahorros están desprotegidos!  Sólo el 4.6% tiene el hábito del ahorro formal. ¿Cuál es la diferencia?

El ahorro formal es aquel en el que los recursos están resguardados por entidades financieras y protegidos por instancias legales que responderán en caso de algún problema. Recuerda además que el dinero pierde valor con el tiempo, ahorrar de manera formal genera plusvalía. 

Decálogo de 'horrores financieros' del ahorro (entrepreneur.com)


diumenge, 7 de novembre del 2021

LA DESAPARICIÓN DE LAS LUCIÈRNAGAS

 


El apocalipsis de los insectos y las luces de navidad

No hay luces sin sombras y algunas son muy oscuras, como las que amenazan la vida de algunas especies y no nos dejan ni dormir ni ver

Hay un insecto diminuto con luz propia que las noches de verano se podía contemplar en el campo o en los pueblos pequeños. Ver bailar a las luciérnagas era magia pura. Ya no quedan apenas, las de por aquí se han muerto. Todavía puede disfrutarse de su danza de luz en lugares privilegiados donde hemos llegado pocos o no hemos llegado en masa.
Al menos en las especies europeas, son las hembras las que brillan (lo cual no nos sorprende), lo hacen para atraer a los machos. Pero lamentablemente, con las luces de los humanos estos se desorientan. Las luciérnagas se han apagado porque son delicadas y sus ciclos reproductivos se han resentido. Dicen los que saben que los insectos están muriendo por una combinación letal de pérdida de hábitat, uso de pesticidas, cambio climático e iluminación artificial. Pero en el caso de los insectos bioluminiscentes como las luciérnagas, las luces artificiales son una de sus mayores amenazas.
La cantidad y la intensidad de la superficie iluminada ha aumentado en todo el planeta de la mano del abaratamiento del coste de las instalaciones (aunque nadie lo diría viendo el recibo de la luz) y el desarrollo de tecnologías más eficientes energéticamente. Pero la rebaja del coste de nuestras instalaciones de luz, si no va acompañada de políticas efectivas de protección del cielo, lo pagamos todos los seres vivos. El apocalipsis de los insectos, la pesadilla de su exterminación, es solo un ejemplo de forma de vida que se ve amenazada por la denominada contaminación lumínica: una forma de
contaminación menos evidente que la de los ríos, la atmósfera o los plásticos. La calidad del nuestro sueño y con ello nuestra salud general también se ve afectada por la iluminación artificial. Y como las luciérnagas, también se están apagando las estrellas. Las vamos apagando con cada foco mal colocado, con cada farola, con cada despropósito de iluminación nocturna. No creo que haga falta explicar que iluminar hacia arriba es innecesario. ¿A quién queremos deslumbrar si desde arriba no nos puede ver nadie?
La calidad del cielo nocturno es importante no solo para que podamos preguntarnos por el cosmos en una noche estrellada, sino porque estamos aprendiendo que las condiciones de vida de todo el planeta dependen de ello. Las luces artificiales tienen un impacto real en los ecosistemas y se ve afectada la vida de muchas especies, incluida la nuestra que a veces parece que es la única que nos importa. Encendemos luces en la noche para sentirnos más seguros. Pero, ¿quién iba a suponer que el invento de la bombilla traería tan nefastas consecuencias? El problema aparece cuando las encendemos sin necesidad de ver, solo por hacer un alarde desmedido de nuestras (dis)capacidades evolutivas. Y sin querer ser aguafiestas me refiero, entre otras cosas, a la jactancia que se hará en próximas fechas por ver quién tiene las luces de navidad más grandes.
Tenemos por delante una oportunidad única, con el proyecto de reforma del Real Decreto 1980/2008 que regula la iluminación exterior, de hacer las cosas bien. Nos permitiría reducir el efecto de la contaminación lumínica y el impacto en la biodiversidad, de la iluminación en espacios abiertos. Con un efecto directo en la posibilidad de ver mejor las estrellas. Pero para ello hay que regular de verdad y redactarlo bien. En nuestro país hay gente que lleva años trabajando en estudios para la protección del cielo y tenemos mucho que aprender de ellos. Quizás no sea mala idea (y aquí levanto la tarjeta del sarcasmo) involucrarlos en el proceso de redacción de las leyes. Mencionar también que hay una iniciativa en marcha para la creación de un nuevo Objetivo de Desarrollo Sostenible para la Calidad del cielo nocturno y acceso a la luz de las estrellas ODS (Objetivo de DesarrolloSostenible) (Objetivo nº18) ante Naciones Unidas

Se puede mejorar la iluminación en espacios abiertos de manera sensible con el entorno y con el cielo redactando leyes sensatas que no pisoteen la posibilidad de otros seres de existir también, sin alterar hábitats ni ciclos biológicos (incluidos los nuestros) de plantas y animales. Sabemos que la vida es un ecosistema complejo y como sigamos encendiendo fuentes artificiales en intensidades, direcciones u horarios innecesarios seremos nosotros los que nos quedaremos a oscuras.

La noche es hermosa, dejémosla estar. Las estrellas se apagan por sí solas, no nos necesitan a nosotros, lo que si nos perderemos es la posibilidad de medir la complejidad de sus fuegos artificiales y con ello aprender algo acerca de dónde venimos. Reducir la contaminación lumínica nos ayudaría bastante. Permitamos que se enciendan más luciérnagas apagando más luces.

Eva Villaver es investigadora del Centro de Astrobiología, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CAB/CSIC-INTA).

Vacío Cósmico es una sección en la que se presenta nuestro conocimiento sobre el universo de una forma cualitativa y cuantitativa. Se pretende explicar la importancia de entender el cosmos no solo desde el punto de vista científico sino también filosófico, social y económico. El nombre “vacío cósmico” hace referencia al hecho de que el universo es y está, en su mayor parte, vacío, con menos de 1 átomo por metro cúbico, a pesar de que en nuestro entorno, paradójicamente, hay quintillones de átomos por metro cúbico, lo que invita a una reflexión sobre nuestra existencia y la presencia de vida en el universo. La sección la integran Pablo G. Pérez González, investigador del Centro de Astrobiología; Patricia Sánchez Blázquez, profesora titular en la Universidad Complutense de Madrid (UCM); y Eva Villaver, investigadora del Centro de Astrobiología


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